Parsimonia (o aplicación del principio de la navaja de Occam)

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Parsimonia (o aplicación del principio de la navaja de Occam)

Mensaje por Hades el Vie Oct 15, 2010 11:55 am

La navaja de Ockham (a veces escrito Occam u Ockam), principio de economía o principio de parsimonia, es un principio filosófico atribuido a Guillermo de Ockham (1280-1349), según el cual cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.

Por ejemplo, si un árbol achicharrado está caído en tierra, podría ser debido a la caída de un rayo o debido a un programa secreto de armas del gobierno. En el caso del árbol, la explicación más simple sería la caída del rayo.

El argumento de parsimonia (o aplicación del principio de la navaja de Occam) sostiene que, dado que teorías naturales (es decir, que no recurren a lo sobrenatural) explican adecuadamente el desarrollo de la religión y la creencia en los dioses, la existencia real de tales agentes sobrenaturales es superflua y puede prescindirse de ella a no ser que se demuestre su necesidad para la explicación del fenómeno religioso.

En ciencia, la navaja de Ockham se utiliza como una regla general para guiar a los científicos en el desarrollo de modelos teóricos, más que como un árbitro entre los modelos publicados. En el método científico, la navaja de Occam no se considera un principio irrefutable de la lógica, y ciertamente no es un resultado científico. "La explicación más simple y suficiente es la más probable, mas no necesariamente la verdadera", según el principio de Ockham. En ciertas ocasiones, la opción compleja puede ser la correcta.Su sentido es que a igualdad de condiciones, sean preferidas las teorías más simples. Otra cuestión diferente serán las evidencias que apoyen la teoría. Así pues, de acuerdo con este principio, una teoría más simple pero menos correcta no debería ser preferida a una teoría más compleja pero más correcta.

Qué ha de tenerse en cuenta para medir la simplicidad, sin embargo, es una cuestión ambigua. Quizás la propuesta más conocida sea la que sugirió el mismo Ockham: cuando dos teorías tienen las mismas consecuencias, debe preferirse la teoría que postule la menor cantidad de (tipos de) entidades. Otra manera de medir la simplicidad, sin embargo, podría ser por el número de axiomas de la teoría.

La teoría de la navaja de Ockham se aplica a casos prácticos y específicos, englobándose dentro de los principios fundamentales de la filosofía de la escuela nominalista que opera sobre conceptos individualizados y casos empíricos.



[Presentación provisoria obtenida de la web, posteriormente corregiré y ampliare]


Última edición por Hades el Vie Nov 05, 2010 6:15 pm, editado 1 vez
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Re: Parsimonia (o aplicación del principio de la navaja de Occam)

Mensaje por Emilio G el Dom Oct 17, 2010 2:42 pm

Basketball El principio de la navaja, "no usar más hipótesis de las necesarias" es muy práctico para exponer un argumento (o sea obtener una nueva proposición utilizando otras ya conocidas). Entre dos argumentos correctos resulta más práctico el que utiliza menos proposiciones y las proposiciones mas sencillas.
O sea, el principio de la navaja de Ockam permite elegir cuál es la mejor explicación de los datos y resultados disponibles cuando hay varias explicaciones alternativas con los mismos datos y resultados.

Es importante matizar esto, porque hay quien piensa que el principio de la navaja se utiliza para determinar, entre varias explicaciones, cuál es la correcta. No es así. Todas las explicaciones deben ser correctas para aplicar ese principio.

Otro punto importante para que el principio de la navaja de Ockam sea aplicable, es que las diversas explicaciones se han de realizar dentro del ámbito de una misma rama de la ciencia (* ver nota).

Un ejemplo (muy conocido, pero erróneo) de la aplicación del principio de la navaja de Ockam.
¿Cuál es la hipótesis más sencilla entre las siguientes?
1. La Tierra es más antigua de lo que dice la Biblia (unos pocos días); porque se observa que tiene varios miles de millones de años
2. Dios creó la Tierra hace pocos días pero dándole un aspecto envejecido (por tanto la Tierra no es más antigua de lo que dice la Biblia.)


Quien opte por una de las respuestas como "explicación más sencilla", no se da cuenta de que las dos hipótesis no afirman lo mismo. Lo único común a ambas hipótesis es que "la Tierra es" (existe). Que "es más antigua" y que "es menos antigua", además de ser proposiciones distintas son contradictorias.
Pero además que "Dios creó la Tierra" o que "Se observa una antigüedad" son proposiciones sobre asuntos diferentes. Ambas están en el marco amplio de la filosofía, pero la primera dentro de las ciencias teológicas y la segunda en el marco de las ciencias físico-naturales (*).

Dado que el foro discute la existencia de Dios queda comentar esta parte del artículo inicial.

Hades escribió:El argumento de parsimonia (o aplicación del principio de la navaja de Occam) sostiene que, dado que teorías naturales (es decir, que no recurren a lo sobrenatural) explican adecuadamente el desarrollo de la religión y la creencia en los dioses, la existencia real de tales agentes sobrenaturales es superflua y puede prescindirse de ella a no ser que se demuestre su necesidad para la explicación del fenómeno religioso.
...
Según el principio de Ockam, entre dos libros escritos sobre el desarrollo de las religiones y creencias en dioses que realicen una justificación natural, hay que preferir al que apele más sencillamente a sólo principios naturales. Siempre que ello se demuestre posible, claro está.

Pero aunque escribir esos libros no necesite argumentos sobrenaturales no demuestra que no sea necesaria su existencia. Puede haber consecuencias sobrenaturales que tampoco han tratado. Y además el fin que se consigue de los libros no tiene porque ser el fin principal de sus lectores. Se puede publicar un mapa de carreteras, pero al viajero lo que le interesa es saber que carreteras existen para usarlas y conseguir algo que no está descrito en el mapa. No le interesa que sólo existan carreteras.

Al creyente que le interese saber de Dios o de aspectos sobrenaturales esos libros no le dián nada, dado que no contemplan el objeto de conocimiento que le interesa. ¿De que le sirve saber que es religioso porque siente la necesidad de responder a un conjunto de preguntas fundamentales o que necesita rellenar un vacío existencial si no hay nada que dé respuesta a estas necesidades?.
Por tanto puede iniciar una búsqueda en el campo de las religiones y creencias (orientándose incluso por las direcciones documentadas en esos libros existentes).
La otra opción, suponer que hay sólo carreteras, sería prescindir de creencias y religiones, aceptando que sus necesidades no tendrán satisfacción hasta que este mundo no se convierta en el paraíso prometido por el marxismo, anarquismo o una ideología parecida.

(*) Nota sobre las ciencias:
Las ciencias o ramas de la ciencia, contienen teorías que aplican el método hipotético-deductivo consistente en cuatro pasos
1.- Hacer observaciones dentro del marco de la teoría.
2.- Elaborarar hipótesis iniciales.
3.- Deducir consecuencias lógicas de las hipótesis.
4.- Contrastar las consecuencias con nuevas observaciones.

Según cuál sea la rama de la ciencia su actividad se concentra más en unos pasos o en otros. Por ejemplo, en las ciencias físico-naturales hay ramas experimentales con mucho peso de los pasos 1 y 4 y ramas teóricas con más peso en 2 y 3 (caso extremo de las matemáticas y la lógica). La historia hace mucho uso de los pasos 1 y 2 y la geografía de los pasos 1 y 4.

Todas las ciencias caben dentro de la filosofía (científica) cuyo objeto principal de estudio es la realidad como un todo, en cuanto relevante para construir nuestra visión del mundo y de nuestro lugar en él. El objeto principal de las demás ciencias es el estudio en detalle de los diferentes aspectos de esa realidad. Por ejemplo, a la filosofía le interesa saber si la naturaleza funciona por causas y consecuencias, aunque no se dedique a estudiar causas y consecuencias concretas.

Todas las ciencias tratan sobre conocimientos objetivos (que cualquiera puede observar, leer, obtener). Pero no sobre conocimientos subjetivos, como por ejemplo el de la propia existencia.
Las creencias pueden estar relacionadas con las ciencias pero, como conocimientos, son subjetivas. No es necesario saber de Física ni de ni de Teología para creer que sus resultados son ciertos. Pero también la propia intuición puede llevar también a creencias.

Dado que las ciencias, experimentales o no, no se ocupan de la realidad sino de modelos objetivos de nuestras percepciones de una posible, pero también incierta, realidad, no les afecta directamente la problemática de la existencia y no pueden por tanto completar el ansia de verdad de las personas. Pero las ciencias pueden ayudar, al menos para no tomar direcciones equivocadas en la búsqueda de la verdad.

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